domingo, 15 de julio de 2007

Visita a Ischigualasto

El Parque Nacional Ischigualasto se encuentra ubicado el los 30º S y los 68º O, en la provincia Argentina de San Juan. Es un Ente Autárquico, y ha sido declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en el año 2000. El lugar contiene la secuencia completa de sedimentos fósiles que representan todo el período tríasico (45 millones de años) de historia geológica. Ningún otro lugar del mundo tiene un contenido de fósiles comparables a los de Ischigualasto, que revelan la evolución de la vida vertebrada y la naturaleza de los paleoambientes del Período Triásico.

Visitamos el parque en abril del año 2006. El viaje lo iniciamos desde la ciudad de La Rioja, y recorrimos en auto la distancia que nos separa hasta la zona de Valle Fértil en San Juan. Son aproximadamente cuatro horas de viaje entre las rutas serpenteantes que recorren las serranías riojanas.

Para el turista y el fotógrafo lo más característico del parque son sin duda las geoformas que lo adornan. Los nombres que las describen nos remiten al parecido con diversos objetos e invenciones del hombre. Se encuentran distribuidas a lo largo de todo el parque, el cual consta de un circuito circular de tierra que va uniendo las distintas formaciones rocosas.

A lo largo de este camino es dable observar guanacos, el principal mamífero que habita la región, y algunos reptiles pequeños. La vegetación Los guanacos son territoriales, y se desplazan en manadas. Los machos dominantes protegen a sus crías, los chulengos.

El día no se presentaba realmente propicio para la realización de fotografías: mucha humedad, lluvias, poca visibilidad, nubes bajas. La primera parte del recorrido llega, tras algunas vueltas del camino de tierra, donde el barro obligaba a manejo estilo "rally", al punto panorámico "Valle Pintado". En el valle hice varias tomas, pero el clima no acompañaba a los colores que allí se presentan, y que le dan el nombre al lugar. La lluvia fina y la neblina hizo perder esta oportunidad en cuanto a saturación y riqueza del color. Elijo de aquí una toma en blanco y negro.

Se dice que llueve poquísimo es esa región del país; la suerte no parecía acompañar. Sin embargo, el clima cambia muy rápidamente, y se producían claros en las nubes y cielos límpidos que duraban minutos y permitían hacer algunas tomas. Cuando llegué a "La Esfinge" se produjo brevemente uno de esos claros, que permitió teñir de dorado algunas de las rocas. Estas formaciones tienen unos 4,5 metros de alto aproximadamente.

Las mismas se producen por la erosión en los distintos estratos de rocas, pues estos monumentos naturales son compuestos: la parte superior está compuesta por roca de origen volcánico más reciente (lava solidificada producto de erupciones ocurridas a finales del período Triásico). Los "cuerpos" de los monumentos, en tanto, están conformados por rocas sedimentarias, lodos solidificados a lo largo de años y años de aludes. Estos lodos continenen en su interior vegetales, árboles simples y sobre todo helechos del período triásico, que se pueden observar a simple vista. También se aprecian fácilmente las "vetas" en la roca, y cada una de ellas representa un alud.

La erosión es desigual, y dando apariencia "hongo" a las formaciones. La roca volcánica es mucho más dura que la sedimetaria que está abajo, y por eso esta última se desgasta mucho más rápido frente a los elementos como el viento y el agua.

El "Hongo" de Ischigualasto es la postal más conocida y la más representativa de todas las formas, empleada en el isotipo del Parque. Se trata de una formación mixta volcánico-sedimentaria. Y de telón de fondo tiene un farallón de piedra sedimentaria con alto contenido férrico (¡un tesoro para un geólogo!). El cielo por suerte se abrió casi totalmente, y le hice varias tomas en RAW + JPG.


Una de las geoformas más memorables que siguen esta configuración es "el submarino". Se trata de dos columnas en forma de hongo, adosadas por una base sedimentaria en común. Hice las tomas con mi cámara Sony F828, que porta un lente Carl Zeiss 28-200. Estaba atardeciendo al llegar aquí, por lo que pude aprovechar un cielo bastante encapotado como telón de fondo para su natural veteado rocoso.

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